Conversando con el Juez Julio Cruciani

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El Doctor Julio Cruciani es uno de esos jueces que nos reconcilian con la institución de la Justicia. Su valentía, probidad y el modo llano y directo en que se expresa lo hacen una de las figuras más destacadas y respetadas de la vida pública Argentina de hoy.

28 Jun 2000 - 01:00
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¿Qué es aquello que permite a los que nada tienen, plantarse delante de los poderosos y mirarlos de frente? La Dignidad. Todos la Tenemos. Sólo hay que ejercerla.


Hogar & Consorcio - Hemos tenido el honor de entrevistarlo en la sede de una institución que integra llamada sugestivamente: "Manos Limpias".
¿Qué tal, Dr. Cruciani?
Dr. Julio Cruciani - ¿Qué tal, cómo les va? Los felicito por la iniciativa de crear una agrupación de consorcistas. Es una necesidad elemental. Además, yo soy un consorcista más. Casi todos lo somos. También somos todos víctimas, ¿no? De los manejos que existen en los consorcios.


Sí, precisamente nuestra Institución, la "Liga del Consorcista de la Propiedad Horizontal", tiene como una de sus finalidades promover una reforma de la legislación vigente para evitar esos abusos.
Yo integro una asociación que se llama "Manos Limpias" cuyo slogan dice que "La Constitución Nacional es la ley que da poder a los que no tienen poder". Lo que ocurre en los consorcios es lo mismo que ocurre en el país. Debido a la desunión y desidia de la gente, el mandamás de turno termina siendo dueño de vidas y haciendas. Les voy a poner un ejemplo: lo que ha pasado en el Hotel Alvear. Ustedes saben que este hotel estaba dividido en propiedad horizontal y hubo una mayoría que se quedó con el edificio. Como querían restituirlo como hotel empezaron a comprar las unidades que quedaban y algunos vendían y otros no. Para forzar su venta, como ellos tenían la mayoría en las asambleas, aumentaron en forma sideral los gastos de administración. Tengo entendido que en estos momentos sólo quedan tres departamentos, que son de propiedad de millonarios internacionales. El resto se vio obligado a venderlos, porque el gasto de administración era monstruoso. Casi toda administración tiene una costumbre ya establecida como una especie de derecho adquirido: de todo arreglo dentro del edificio, llevarse un porcentaje que a veces llega hasta el treinta y tres porciento de los gastos. Por eso suelen ser tan celosos ciertos administradores en la proliferación de gastos. ¿No vio que muchas veces hay una especie de circuito cerrado? Un año se rompió la caldera, al otro año, los caños, al año siguiente los cables del ascensor y las bajadas. Y después empieza otra vez la caldera...Entonces, realmente el Estado debe intervenir, lo mismo respecto al consumidor. Acá lo que ocurre es que el hombre común está indefenso. Está atacado por bandas organizadas. Incluso va a llegar el momento en que ni siquiera vamos a poder vender. Vamos a quedar clavados ahí, teniendo que pagar los gastos de administración.


Dr. Julio CrucianiDr. Julio Cruciani


Dr. Cruciani, usted integra el Poder Judicial en un Fuero problemático, digamos así. En la medida en que no sea incompatible con su investidura, ¿cuáles fueron los casos que tuvieron mayor resonancia pública?
Mire, le voy a decir. Mi fuero, el Penal Económico, es chico. Son ocho juzgados, o sea, ocho jueces y cinco camaristas. En cuanto a los casos más emblemáticos, podríamos señalar el caso de Fassi Lavalle, que estuvo, como todos saben, preso por evasión tributaria y asociación ilícita. También tuve la causa "langostino", donde secuestré seiscientos kilos de droga y obligué, como primer precedente que hubo, a la quema pública de la droga ante la televisión y con las balanzas y los análisis a la vista para que efectivamente hubiera constancia que lo que se quemaba era droga. También tuve otras causas por evasión tributaria de Ríos Seoane...en fin, muchas más, pero todas las causas son millonarias. Se dice que mi Fuero es de guantes blancos o de cuello duro.


¿Es cierto que en nuestro país las personas de más dinero son las que más evaden impuestos? Lo digo porque en los consorcios en general ocurre que el jubilado o el asalariado apenas cobran sus sueldos pagan las expensas, mientras que muchas personas de altos ingresos suelen postergarlas con excusas tales como "debo irme de vacaciones" o "acabo de cambiar el auto".
Yo diría que más que los que evaden, los que más capital tienen pagan menos en proporción. Imagínese que cualquiera de nosotros, empleado, de lujo o no, casi todo nuestro capital mensual, que proviene de un sueldo, cuando gastamos todo o casi todo el sueldo, ya ahí todos pagamos el iva, así que ahí tenemos el 21 %. En cambio, si yo gano un millón de pesos por mes...bueno, ¿qué gastaré en mi casa? Suponiendo alguien que vive muy bien, digamos diez mil pesos por mes. En realidad, estoy pagando el 21 % sólo de los diez mil, pero del resto, no. El sistema impositivo nuestro es injusto: en proporción, paga más el que tiene menos.


Una de las claves de un buen gobierno, debiera ser una buena ley de impuestos.
Sí, y además, acá hay un principio. Han hecho una carga impositiva que recae sobre todo sobre la clase media. Es la más castigada. Porque están las dos puntas: la clase alta, que no paga lo que tendría que pagar, y la clase paupérrima, que no puede pagar nada. Sin embargo, hasta por ahí nomás, porque cuando va al almacén, el iva lo tiene que pagar. La más castigada es la clase media, que es la que está "registrada", por decirlo así. Está encasillada, está numerada. Tiene el recibo de sueldo, el alquiler. Están atrapados.


¿Desde qué fecha es Vd. Juez de la Nación?
Desde 1988.

¿Qué recomendación podría usted sugerir a los consorcistas para evitar, de alguna manera, ser expoliados por las malas admnistraciones o por ciertos consejos de administración que ven al consorcio como un coto de caza privado?

Bueno, lo genérico, que nos pongamos de acuerdo. Estamos como abandonados por falta de voluntad para agruparnos. Somos pocos, nos peleamos entre todos y terminamos delegando facultades que no debiéramos delegar. Vea, por ejemplo, el drama del país: Si yo les dijera que depongan las pequeñas actitudes, eso sería una mera expresión de deseos, porque es difícil cambiar la mentalidad de la gente. Entonces, lo que yo recomiendo es proponer al Poder Legislativo ciertas reformas a la Ley de Propiedad Horizontal. Para que vean el latrocinio que suele ser en muchos casos un consorcio, un sobrino mío que se encuentra en una buena posición económica, se compró recientemente un palacete, un gran "petit-hotel" en la calle Laprida. Me estaba comentando que los gastos son ínfimos. El que vive en un caserón, hoy en día gasta mucho menos... yo le diría casi diez veces menos y hasta me atrevería a decir veinte veces menos. Y esa diferencia, ¿sabe dónde está? En los bolsillos de quienes administran. A los malos administradores, a los corruptos, debemos "acostarlos", es decir, dejarlos en propiedad horizontal.


Más allá del hecho que la corrupción existe en mayor o menor medida en todos los países del mundo, ¿por qué la sociedad argentina está enferma de corrupción? ¿Cuáles son las cosas, a su modo de ver?

Bueno, acá más que corrupción, existe impunidad, que se ha acentuado desde diez añoa a esta parte. Pero esa mentalidad, esa idiosincrasia, manifestada, incluso en la letra de algunos tangos, es de vieja data. Puede ser porque la Argentina ha sido un país naturalmente tan rico y nuestros ascendientes tan pobres, que vinieron acá y se sorprendieron. Y los hijos, los descendientes de esos inmigrantes, se encontraron como el chico rico mi-mado y caprichoso, que no sabe valorar las cosas. Hay un viejo adagio para países como el nuestro que dice: "abuelos inmigrantes, hijos potentados, nietos pordioseros". Si Ud. entra a analizar, en general va a ver que los abuelos, gente de trabajo, inmigrantes, educan a sus hijos gracias a la Universidad Pública. Estos se reciben de doctores (¿recuerdan la famosa obra: "M'hijo el dotor"?) y adquieren entonces un nivel social. Ese hijo doctor le brinda a sus hijos comodidades en exceso y éstos, que vienen a ser los nietos de aquellos inmigrantes, todo les resulta fácil. Rompen todo, tiran todos, unos malcriados. La nuestra ha sido una sociedad malcriada. Yo no soy sociólogo ni psicólogo, pero pienso que uno de los motivos es ese. El otro, una falencia de instrucción cívica. Acá se han estudiado muchas cosas, pero no se ha insistido sobre eso que es básico: los derechos constitucionales, los derechos humanos, el ejercicio de los derechos, la obligación del funcionario como servidor público, etc. Además, los regímenes militares, durante tantas décadas, han provocado una distorsión y un cercenamiento no solamente territorial sino mental.


¿No cree Ud., además, que Argentina ha estado enferma muchos años de un autoritarismo mal llamado nacionalismo?, proveniente de la influencia nazi-fascista?
Ese nacionalismo al que Vd. se refiere, en realidad nació entre sectores conservadores como un sentimiento antibritánico, porque se sentían menospreciados por los que creían ser sus parientes, que eran los ingleses. Ahí nace el falso nacionalismo nuestro. Ellos viajaban a Europa y se sentían poco menos que miembros de la corte inglesa. Cuando asistían a una boda real, por ejemplo, los hacían formar cola con el rey del Congo, con un negro que estaba ahí atrás. Así le llegaron a tomar odio al inglés, porque llegaban a ser tan vanidosos los miembros de nuestra incipiente aristocracia que se sentían miembros de la aristocracia europea. Pero allá los ponían en su lugar. Entonces venían resentidos. Era la "gente bien" que generó ese resentimiento contra el inglés, que era su socio, pero también su amo. Y así nació el nacionalismo argentino, nacido, no de un idealismo, sino de una envidia social. Y ensambló después con el movimiento europeo que fue el nazi-fascismo y se unieron a ese cauce.


Vd. que ha hecho de la lucha contra la corrupción una bandera, ¿cómo entiende que se combate? ¿Cuál es el consejo final que Vd. daría a los consorcistas para impedir la corrupción dentro de los consorcios? ¿Qué tendrían que hacer o cómo empezar a actuar?

Cuando hay esas reuniones de consorcios (y no sólo de consorcios sino cualquier tipo de reunión) tenemos que tener, los argentinos, capacidad de síntesis de lo que vamos a hablar. Generalmente nos sentamos a hablar de un tema importante y terminamos hablando de Sarmiento, de la civilización romana, de Frondizi, etc. A veces pasa que después de una hora de hablar, nos vamos y nos olvidamos de lo que teníamos que decir. Entonces, tenemos que ser concretos y perder menos tiempo. Ser sintéticos y tener espíritu de solidaridad. Aprender a cruzarse de vereda.


Muchas gracias, Dr. Cruciani.


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